Fragmentación de ADN espermático

Aproximadamente el 40% de las causas de infertilidad se deben al factor masculino. A la hora de valorar la calidad seminal el seminograma es una herramienta básica, donde evaluando parámetros como la concentración de espermatozoides, su movilidad o morfología podemos diagnosticar si alguno de estos parámetros está alterado. Existe una relación entre baja calidad seminal y  alteraciones cromosómicas y genéticas en los espermatozoides. Sin embargo, es recomendable realizar pruebas adicionales, como el estudio del estado del material genético de los espermatozoides ya que hasta un 15% de varones con problemas de fertilidad presentan un seminograma normal.

Para ello existen test que nos permiten valorar si el ADN que encontramos en la cabeza de los espermatozoides está intacto o si por el contrario presenta daños que disminuye de forma importante las opciones de conseguir embarazo. Con esta técnica podemos obtener el porcentaje de espermatozoides con daños en el ADN, valorando así si éste es normal o por el contrario hay más espermatozoides dañados de lo normal. 

Se han descrito múltiples causas del aumento del daño del ADN espermático, desde factores intrínsecos como fallos en la producción y maduración de espermatozoides a otros externos, entre los que podemos encontrar varicococele, fiebres altas, exposición a temperaturas altas, edad avanzada, sobrepeso, tabaquismo, consumo de alcohol, quimioterapia o radioterapia. Por lo tanto, en aquellos casos con alguno de estos antecedentes es más que recomendable su uso.

En aquellos casos donde se determine que hay daño del ADN espermático se tratará con antioxidantes, cuya respuesta puede variar en cada persona y dependiendo del origen del problema o utilizando técnicas para mejorar la selección de espermatozoides como MACS.

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