Vitrificación, la técnica que optimiza los resultados de la fertilización in vitro

La vitrificación de óvulos y embriones es una de las técnicas más utilizadas actualmente en los laboratorios de reproducción asistida. Se trata de un proceso de congelación ultrarrápida con el que se evita la formación de cristales en las células, evitando dañarlas. Una vez vitrificados, óvulos o embriones se conservan en tanques de nitrógeno líquido a una temperatura de -196º C hasta que se decida utilizarlos, sin perder las características que mantenían en el momento de la vitrificación.

Vitrificar ovocitos y embriones permite optimizar los resultados de los tratamientos de fecundación in vitro, bien cuando la mujer decide posponer la maternidad o retrasarla por necesitar un tratamiento oncológico, en caso de tener que someterse a una cirugía de ovarios, si se van a administrar tratamientos gonadotóxicos, cuando es necesario acumular ovocitos por baja reserva ovárica, o si en un tratamiento de ovodonación no se ha conseguido la sincronización con la receptora.

Esta técnica ha hecho posible aumentar la tasa de embarazo acumulada de cada punción, y al mismo tiempo, reducir la tasa de embarazo múltiple, ya que, gracias a todas las técnicas actuales de selección embrionaria, podemos seleccionar con más precisión el mejor embrión a transferir, y el resto se vitrifican guardándolos para futuras transferencias. Mediante esta técnica se pueden obtener varios embarazos a partir de un único ciclo de estimulación ovárica, lo cual contribuye a un aumento en las tasas de éxito acumuladas, sacando el máximo provecho al tratamiento.

Con este proceso, la actual medicina reproductiva permite realizar transferencias de embriones en diferido, es decir, vitrificados tras su obtención en un ciclo de fecundación in vitro, para transferirlos al útero materno en un futuro, estrategia que puede resultar de gran utilidad en ciertos casos en los que la receptividad endometrial puede estar alterada, o cuando la transferencia en fresco está contraindicada por otros motivos.

Tasas de supervivencia

Aunque conseguir el embarazo con un embrión vitrificado dependerá de la calidad embrionaria, de la capacidad de desarrollo, supervivencia y receptividad del endometrio, la tasa de implantación y los resultados clínicos con embriones vitrificados son comparables a los conseguidos con embriones frescos, ya que tras con la vitrificación el índice de embriones intactos es muy alta, llegando incluso al 95%, similar a la de ovocitos y embriones en fresco, según el informe estadístico de la Sociedad Española de Fertilidad. Por lo tanto, podemos confirmar que esta técnica proporciona una gran cantidad de ventajas y oportunidades para las mujeres que acuden a centros de reproducción.

Preservación de la fertilidad

La vitrificación es una técnica fundamental en la medicina reproductiva de nuestros días. Gracias a este proceso la mujer puede conservar en el tiempo su fertilidad y programar así su maternidad, siendo libre de elegir el momento idóneo de ser madre.

Las mujeres han de ser conscientes de que la edad es fundamental en su fertilidad y que la postergación de la maternidad es hoy la principal causa de infertilidad. La cantidad y calidad de ovocitos se reduce considerablemente a partir de los 35 años, a lo que se añade un aumento progresivo en la tasa de aneuplodías en el ovocito, afectando así los embriones generados a partir de estos gametos dañados. Si estos embriones se implantan, la incidencia de aborto espontáneo incrementa, lo cual es debido principalmente a anomalías cromosómicas.

En caso de retrasar la maternidad, sin duda alguna la mejor opción es vitrificar sus óvulos lo antes posible para tener las máximas garantías de cumplir su deseo reproductivo en un futuro.